La lesión; el mejor aprendizaje

Puede que el deporte nos ayude a entender y a comprender mejor a nuestro cuerpo y a descifrar nuestras emociones. Y no creo que me equivoque si afirmo que también nos ayuda a SOBREVIVIR.

Durante estos días de relax por Nueva Zelanda vi una poza volcánica cuyo color azul intenso me recordó a la bañera terapéutica que tantas veces visité a lo largo de mi etapa universitaria como student-athlete en Campbell University. Recuerdo perfectamente el dolor penetrante en mis piernas cuando el agua helada de la bañera casi cubría mis caderas. ¡Nunca entendí como mis compañeros de Track & Field conseguían sumergirse! ¡Qué locura! Jackie pasaba cada diez minutos y abocaba hielo para mantener la temperatura constante. Este ritual se repetiría cada día de lunes a domingo.

–          Jackie, no puedo moverme. ¿Puedes por favor estirarme?  Le decía con voz temblorosa.

El dolor persistía y cada vez se hacía más insistente y repentino. Acudía al Training Center (fisioterapia) antes y después de entrenar, e incluso en días festivos. Primero; estiramientos y corriente. Antes de volver a casa; bañera helada. No importaba si tenía que estudiar o si perdía tiempo con estos rituales. La temporada (Season) se acercaba. Merecía la pena intentarlo. Quedarme en el banquillo y perder la beca era simplemente una opción no válida.

A Jackie parecía molestarle nuestra presencia. David, Ana, Larbi, Blanca, Tania, Liza y Marc eran también habituales en mi primer año. Cada uno con sus problemas y temores. Parecía que siempre llegábamos en el peor momento, ¡justo en el momento de los snacks!

Ese invierno se presentaba divertido. Liza, mi compañera de equipo francesa venia a verme por Navidades. Aproveché los primeros días de vacaciones para visitar a mi médico de confianza a quién guardo un gran cariño y respeto. Me diagnosticó shin-splints, generalmente conocido como periostitis.

–          Cris, debes descansar o derivará en fractura plantar.
–          ¡No puedo!
–          Pues deberás aprender a convivir y a sobrevivir con ello

A los dos días, visitando el teleférico de Montjuïc con Liza, me quedé clavada. Cuatro días después, tuvimos que coger un taxi con mi madre a 500 metros de mi casa ya que mis piernas, simplemente no querían responder,  ¡eran como agujas!

Cuando volví a Campbell University para afrontar la Season y estrenarme en la Atlantic Sun Conference, tuve claro que sería un año sufrido. Me gustaba el “sueño americano” y tenía claro que la única solución era jugar y ganar. Ganar, ganar, ganar y ganar….¡cómo fuera! Puede que lo peor de todo no fuera el dolor, sino el no sentirme comprendida ni por Jackie ni por mi entrenador.

–          500 saltos de cuerda. Si alguien se equivoca y tropieza, empezamos todos de nuevo

Lubos tenía muchas cualidades, pero con su 1,93 m de altura, saltar a cuerda no era una de ellas. Así que invertíamos un buen rato hasta llegar al objetivo marcado. Siendo claros, saltar a cuerda era literalmente una tortura eterna para mis piernas. No hubo manera, con o sin diagnóstico médico, de que mi entrenador entrara en razón. En definitiva, entendí que con o sin apoyos, la responsabilidad y esfuerzo necesario para salir adelante recae en uno mismo.

Con la llegada de Yuya al equipo de Trainers, todo cambió. Yuya nació en Hiroshima, Japón, y destacaba por sus conocimientos médicos y de fisioterapia. Su principal virtud era la de empatizar con sus pacientes y comprender sus problemas físicos, además de su involucración. Puede que como éramos un poco traviesos le asignaran el equipo de tenis por ser el recién llegado. ¡O eso comentábamos entre risas! Mientras Jackie seguía con sus snacks, Yuya nos ayudaba a estirar y a buscar soluciones a nuestros problemas físicos. Se anticipaba, se preocupaba, y su seguimiento era simplemente, impresionante. Una victoria nuestra, era una victoria para Yuya.

Empezó la Season y maduré de golpe. No importaban las condiciones meteorológicas, mis sensaciones, mi estado físico…solo valía ganar. Tampoco importaban los 500 saltos a cuerda antes de los partidos, ni las agujas que me lanzaba la periostitis a mis piernas. Gané. Y no habló de partidos. Gané en madurez personal.

No soy ninguna mártir. Ni pretendo ser la heroína de esta historia. Anaïs, consiguió acabar la siguiente temporada con una fisura en su pie derecho. Simplemente, me fascinó vivir en primera persona el poder de nuestra mente para evadirnos del dolor y concentrarnos en lo que realmente queremos y deseamos.

Puede que Yuya tenga gran parte de peso en nuestras victorias. Fue un apoyo real y moral inmejorable. ¡Por cierto! Esa misma temporada la mejor Universidad de Florida le fichó para su equipo de Fútbol Americano. ¡Totalmente merecido! Pasión, implicación y trabajo constante son claves para el éxito.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s